Viaje en el tiempo: Entrevista exclusiva con Friedrich Wilhelm Raiffeisen, el padre del crédito rural en 1864
Viaje
en el tiempo: Entrevista exclusiva con Friedrich Wilhelm Raiffeisen, el padre
del crédito rural

Octubre es el Mes
Internacional de las Cooperativas de Ahorro y Crédito, una celebración
mundial que tiene su día central el tercer jueves de este mes. Para
conmemorar esta fecha, viajamos en el tiempo hasta la Alemania del siglo XIX
para conversar con Friedrich Wilhelm Raiffeisen (1818–1888), el
visionario exalcalde de comunidades como Weyerbusch y Flammersfeld. Él
transformó la miseria rural en un modelo de prosperidad global basado en la
solidaridad.
Periodista:
Herr Raiffeisen, es un honor estar aquí. Hoy en día, su legado vive en más de 100
países, con 300 millones de socios y unas 700,000 cooperativas
en todo el mundo. Al ver este impacto, ¿cómo recuerda los difíciles inicios en
el siglo XIX?
Friedrich Wilhelm
Raiffeisen: El honor es mío al ver que las semillas dieron frutos tan
lejanos. Mis inicios estuvieron marcados por el dolor de mi pueblo. Con la
llegada de la industrialización, los sectores más pobres quedaron a merced de
prestamistas inescrupulosos que solo agudizaban la miseria. En 1846, siendo
alcalde, impulsé la Asociación para la Obtención de Pan y Frutas para
combatir el hambre. Sin embargo, pronto comprendí que la caridad temporal no
bastaba: la verdadera solución era que el pueblo aprendiera a ayudarse a sí
mismo.
Periodista:
Fue entonces cuando dio el salto definitivo hacia el cooperativismo
financiero...
F. W. Raiffeisen:
Así es. Tras mucho reflexionar, entendí que la autoayuda, la autorresponsabilidad
y la autoadministración eran los pilares correctos. Con esa convicción,
en 1864 fundé la Asociación de Crédito de Heddesdorf. No buscábamos el
lucro de unos pocos, sino el bienestar de la comunidad mediante el ahorro
colectivo y el crédito justo para los agricultores y artesanos.
Periodista: Su
modelo no se quedó en un solo pueblo. Se convirtió en una guía global, en gran
parte gracias a sus escritos.
F. W. Raiffeisen:
Mi intención siempre fue compartir lo aprendido para aliviar el sufrimiento de
otros. En 1866 plasmé estas experiencias en mi libro Las asociaciones de
cajas de crédito como medida para evitar la miseria de la población rural,
artesanal y obreros urbanos. Me alegra saber que alcanzó 8 ediciones y
recorrió el mundo. Además, entendimos pronto que las pequeñas cajas necesitaban
respaldo; por eso en 1872 creamos el Banco Cooperativo Agrario Renano en
Neuwied, la primera caja central rural para dar compensación de liquidez.
Periodista:
Aunque hoy celebramos el cooperativismo en octubre, para su figura el mes de marzo
tiene un significado histórico, ¿verdad?
F. W. Raiffeisen:
Ciertamente, las vueltas del destino escrito. Nací un 30 de marzo de 1818 en
Hamm y partí de este mundo un 11 de marzo de 1888 en Heddesdorf. Para el
movimiento, marzo siempre ha quedado como un tiempo de profunda reflexión y
recordación sobre nuestros orígenes.
Periodista:
Hoy en día, organizaciones como la Confederación Latinoamericana de
Cooperativas de Ahorro y Crédito (COLAC) y la Organización Mundial de
Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU) mantienen encendida su antorcha
con una evolución continua. ¿Qué mensaje le deja a los millones de
cooperativistas del siglo XXI?
F. W. Raiffeisen:
Les digo que nunca olviden el corazón de nuestro sistema. Las instituciones de
ahorro y crédito no son solo entidades financieras; son uniones de personas
dedicadas al desarrollo mutuo. Mientras mantengan vivos los principios de
autoayuda y solidaridad, el cooperativismo seguirá siendo el motor económico
más humano y sostenible del planeta.
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