Trayectoria de vida: Casi 50 años de docencia, cooperativismo y gestión comunitaria un 22 de setiembre
Trayectoria
de vida: Casi 50 años de docencia, cooperativismo y gestión comunitaria
Hay momentos en la
vida que exigen un espacio para el balance. Hoy me detengo a repasar el camino
recorrido en una de mis pasiones más profundas; una vocación que tal vez no fue
buscada en mis inicios, pero que asumí con un compromiso absoluto a lo largo de
casi medio siglo.
Los años de
formación y resistencia (1981 - 1984)
Mi carrera como
maestro efectivo comenzó en la Escuela 177 de Vista Linda (Canelones),
ubicada sobre la ruta 5 vieja, en el tramo que une Las Piedras con Progreso.
Durante cuatro años trabajé con grupos de 3º a 6º año. Allí dimos los primeros
pasos en la implementación de prácticas de solidaridad a través de juegos
cooperativos, una semilla que marcaría mi futuro. Hacia 1984, gané por concurso
mi traslado a la Escuela 110 de la ciudad de Canelones, conocida
popularmente como la escuela de “las tres esquinas”.
Elegí ese destino por
una razón estratégica: su ubicación sobre la ruta 5 me permitía viajar
diariamente desde Florida. En aquellos tiempos, la realidad económica de un
maestro —tanto de los recién recibidos como de los experimentados— era
sumamente compleja. Fueron incontables las veces que debí hacer el trayecto
"a dedo", subiéndome a camiones, autos particulares y hasta pompas
fúnebres para cubrir los 60 kilómetros diarios. Ese sacrificio diario tenía un
motivo sagrado: volver a casa para cuidar a mis padres, mi papá secuelas por un
ACV y mi madre con mal de Parkinson. Yo era el sostén de mi hogar.
Sin embargo, estar
cerca de la capital respondía también a una agenda oculta. Mi militancia contra
la dictadura cobró una estructura más orgánica a partir de 1980. Viajar me
permitía cumplir dos grandes objetivos:
- Académico: Estudiar Filosofía en el IPA (ya
que la escuela de Psicología Social permanecía clausurada por el régimen).
- Político: Asistir a reuniones con las
Coordinadoras de la Juventud del Partido Nacional, participar en ASU
(Asociación Sindical Uruguaya) para la formación de docentes, y retirar
casetes clandestinos con los discursos de Wilson Ferreira Aldunate en la
farmacia de Cacho López Balestra, oficiando de correo.
Ambas dimensiones me
apasionaban profundamente. ¿Cuál terminaría predominando?
La realidad social
como escuela
Vista Linda era una
de las tantas "villas" de Las Piedras. Un entorno suburbano
condicionado por las crisis de los años 60 y 70, poblado por familias
expulsadas del interior rural y de los márgenes de Montevideo que buscaban
oportunidades en el área metropolitana. Era un entramado de gente muy
trabajadora, pero que sufría el estigma de la vulnerabilidad.
Ahí choqué de frente
con una realidad compleja: constituciones familiares problemáticas que
impactaban de forma directa en el aula. Aprendí sobre la carestía económica,
pero fundamentalmente sobre la carestía de afecto. La lucha de la escuela era,
la mayoría de las veces, una tarea solitaria. Vista Linda fue un territorio
difícil, pero representó el mejor escenario posible para comprender la
verdadera función social de un maestro. Una prueba de vida inolvidable.
(Con mis alumnos
de 3º año en la Escuela 110 de Canelones, 1985-1986. Un tiempo de profunda
contención de mis compañeras docentes.)
La Unidad Móvil y
el giro hacia la innovación (1985 - 1986)
Mi paso por el aula
de la Escuela 110 fue breve pero intenso. Allí fui convocado por dos nuevas
inspectoras que identificaron mi perfil y me propusieron asesorar a otros
docentes en cooperativismo y educación ambiental. Había, además, una necesidad
institucional urgente en el primer gobierno postdictadura: formar técnicos en Educación
en Derechos Humanos.
Educación ambiental con escuela en el
arroyo La Paz y juegos cooperativos con niños para introducir la educación
cooperativa con la Unidad Móvil
Acepté el reto y me
trasladé a Montevideo para integrarme a este programa excepcional encabezado
por la ministra Dra. Adela Reta. Posteriormente, pasé a la Inspección
Departamental, donde consolidamos el equipo de la futura Unidad Móvil.
Por aquellos años, mi historia personal se volvería a cruzar con Marita
(Amanda).
(Maestros
coordinadores de la Unidad Móvil en una clase demostrativa en el medio rural de
Canelones, década de 1980.)
A partir de 1986, con
la democracia recuperada, trabajé como maestro coordinador. La Unidad Móvil fue
una propuesta sumamente innovadora para la época —un claro antecedente de lo
que hoy representan los maestros comunitarios—. Integrábamos múltiples disciplinas
y recorríamos el medio rural.
Recuerdo
especialmente las jornadas de intercambio en la escuela rural de Paso de la
Cadena, cuya directora era la esposa de Jorge Sanguinetti ("el
bueno"). Aquel espacio se convirtió en un laboratorio pedagógico donde
articulábamos la recreación (con Jorge Sanguinetti), la educación para la salud
(con Daniel Bazzi), el área audiovisual (con Mireya Lema), la educación
ambiental (junto a Patrick Nicolson, del Cuerpo de Paz de EE. UU.) y las áreas
de cooperativismo y derechos humanos bajo mi coordinación. Aquellas tertulias
del mediodía forjaron mi verdadera vocación: la andragogía, o la formación de
adultos y comunidades, orientada a mejorar la vida de los niños.
(Un merecido
descanso al mediodía con el equipo de la Unidad Móvil en la Escuela Rural de
Paso de la Cadena.)
Del territorio
local a la formación internacional
Toda la experiencia
acumulada decantó de forma natural en mi incorporación a COFAC y CUDECOOP.
Inicié dictando educación cooperativa para docentes y luego pasé al ámbito
comunitario, brindando asistencia técnica a proyectos cooperativos y
microempresas (mipymes) en todo el Uruguay.
En 1992, gané una
beca de la OIT (ONU) que me permitió formarme en el Centro Internacional de
Formación en Turín, Italia. Esa experiencia me permitió validar metodologías a
nivel continental y diseñar un proyecto bisagra: ESL (Emprendimientos
Solidarios Locales), una herramienta que aplicamos activamente en nuestro
país durante toda la década de 1990 y hasta el cierre de COFAC en 2006. Mi
formación continuó expandiéndose en Madrid, Almería, Rosario y diferentes
puntos del MERCOSUR, abarcando la enseñanza en primaria, secundaria, UTU y la
formación empresarial.
Educación en el
Consejo de Educación Profesional del Uruguay ex UTU desde el Departamento de Cooperativismo
y Microempresas con el Inspector Pierotti
Otro gran docente y
compañero, me conoció de la misma manera con el tema que hacía en COFAC Y
CUDECOOP, y nos pidió en comisión para su nuevo departamento en la ex UTU en la
calle San Salvador, edificio patrimonial, ex casa de bomberos. Desde allí, con
el maestro y profesor amigo Julio Cabrera dirigente de COFAC y docente en
secundaria, gran colaborador con mi misma experiencia y formación por más de 10
años, comenzamos a asesorar a Pierotti, gran cooperativista de Fray Bentos en
el litoral.
Comenzamos armar la
asesoría con diferentes apoyos como CUDECOOP, COFAC, CCU, extensión
universitaria de cooperativismo, CLAEH, CPP, IPRU, CUERPO DE PAZ DE EEUU, todos
organismos que se involucran ante una convocatoria abierta desde el año 1994 a
1998 aproximadamente.
El producto fue la
elaboración del PROGRAMA META para estudiantes y docentes de UTU en todo el país,
en un programa completo con metodologías participativas para la formación de
empresas cooperativas estudiantiles como experiencia piloto con gestión
cooperativa, empresarial y búsqueda de financiamiento. Todo un gran éxito, que
ha servido de base para los programas oficiales de la entidad educativa.
En las fotos, con
docentes de UTU en Fray Bentos, con los docentes en general junto al Cuerpo de
Paz de EEUU. Si bien, en la triste historia de la dictadura esta institución
estuvo vinculada con la agencia AID, pero no probada, todavía existían miedos o
prejuicio de algunos docentes por lo que escucharon, yo me permito discrepar,
pero lo tengo presente, estamos en democracia activa y debemos seguir adelante
con compromiso educativo.
(El reencuentro
con mis compañeros de Magisterio, 25 años después de nuestro egreso. Una
hermosa tradición que mantenemos.)
Una década de
gestión y compromiso en Florida (2010 - 2020)
El bagaje acumulado
en el magisterio, la militancia democrática, la filosofía y el cooperativismo
encontró un canal de aplicación directa en mi propia tierra. Entre los años
2010 y 2020, asumí la responsabilidad de desempeñarme como Director de
Desarrollo y Turismo de la Intendencia de Florida (IDF). Desde la gestión
pública, mantuve siempre intacto el rol de educador comunitario.
(Trabajo
comunitario junto a vecinos, niños y el MJA en la escuela del barrio Obelisco,
Florida, entre 2011 y 2015.)
Durante ese período
impulsamos proyectos de fuerte arraigo social. Trabajamos en la escuela del
barrio Obelisco (próxima a Batalla de Sarandí) articulando esfuerzos entre
niños, padres, vecinos y el Movimiento de la Juventud Agraria (MJA). Asimismo,
coordinamos la presentación y ejecución del Plan Gallinal-Dieste, rescatando la
propuesta de 1962 para la erradicación definitiva de las escuelas rancho en el
departamento de Florida.
(Presentación de
la propuesta del Plan Gallinal-Dieste para la erradicación de escuelas rancho.)
Finalmente, la
gestión nos permitió conectar a Florida con el contexto internacional a través
del Plan URBAL III de la Unión Europea, en un proyecto conjunto con el
barrio Goes de Montevideo (2010-2013). La presentación de estos resultados en
la AECID demostró cómo las nuevas herramientas informáticas y audiovisuales
pueden emplearse, no como meros soportes técnicos, sino como puentes para
generar una verdadera conversación didáctica y participativa.
(Disertación en la
AECID para el Plan URBAL III (Unión Europea), aplicando dinámicas
participativas.)
Casi 50 años después,
compruebo que la vocación docente no se circunscribe a las paredes de un aula
de escuela. Es una herramienta de transformación social, política y humana que
se lleva consigo en cada proyecto, en cada territorio y en cada reencuentro con
los eternos compañeros de ruta.
Reflexión final:
El aula sin paredes
Al mirar en
perspectiva estos casi cincuenta años, descubro que la docencia nunca se trató
de un salón, un pizarrón o un programa de estudio. Ser docente fue, para mí,
una forma de pararse ante la vida. Fue la herramienta que me permitió resistir
en tiempos oscuros, sostener a mi familia en los momentos de fragilidad y
construir comunidad allí donde las carencias dolían más.
Desde el barro de
Vista Linda hasta los salones de Turín, y desde la tiza en la Escuela 110 hasta
la gestión en la Intendencia de Florida, el hilo conductor fue siempre el
mismo: la profunda convicción de que nadie se salva solo y de que el
conocimiento solo es válido si se comparte para transformar la realidad del
otro.
Hoy, con la
tranquilidad de haber caminado con el corazón abierto, sé que aquella vocación
que al principio parecía esquiva terminó siendo el destino más perfecto que la
vida pudo regalarme. El balance es simple: valió cada kilómetro a dedo, cada
tertulia compartida y cada mano tendida. La siembra valió la pena.
A modo de
conclusión: La educación como motor de la libertad
El balance de una
vida dedicada a la enseñanza nos enfrenta siempre a una paradoja: empezamos
creyendo que vamos a cambiar el mundo de los estudiantes y terminamos
transformados por ellos. La educación, el cooperativismo y la gestión pública
han sido mis tres banderas, pero en el fondo son tres nombres para una misma
búsqueda: la dignidad humana.
Recorrer el Uruguay y
el MERCOSUR me demostró que el aprendizaje no tiene edad (andragogía) ni
fronteras, pero que siempre debe echar raíces en el territorio local. Nada de
lo vivido —ni la militancia, ni los estudios de Filosofía, ni los desafíos
socioeconómicos en las aulas más vulnerables— fue en vano. Todo sirvió para
comprender que la democracia se consolida desde abajo, con proyectos
solidarios, con memoria y con una escuela pública fuerte.
Casi medio siglo
después de aquel primer día de clases, firmo este balance con la certeza de
quien ha vivido con coherencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace.
El camino continúa, porque mientras haya una comunidad dispuesta a organizarse,
siempre habrá algo que aprender y un maestro dispuesto a colaborar.

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