RECUERDO DEL 13 DE SETIEMBRE DE 1943 LA FONDA DE ISOLINA PIEDRABUENA FORMANDO EL SINDICATO DE VARIOS OFICIOS FUNDAMENTALMENTE POR PEONES TAMBEROS POR AUMENTO SALARIAL

 

RECUERDO DEL 13 DE SETIEMBRE DE 1943

LA FONDA DE ISOLINA PIEDRABUENA FORMANDO EL SINDICATO DE VARIOS OFICIOS FUNDAMENTALMENTE POR PEONES TAMBEROS POR AUMENTO SALARIAL

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La Fonda de Isolina Piedrabuena es un pilar fundamental en la historia del sindicalismo rural uruguayo, marcando el inicio de la organización de los peones tamberos en la localidad de Isla Mala (actualmente 25 de MAYO, en el departamento de Florida).

Este espacio no solo funcionó como un centro de encuentro social y de servicios innovadores para la época (como el reparto de viandas calientes con brasas), sino que se transformó en la cuna de la resistencia obrera rural frente a la Estación de trenes.

Cronología de la lucha sindical en Isla Mala

  • 13 y 14 de septiembre de 1943: Se consolida el Sindicato de Oficios Varios, integrado principalmente por peones de tambo. Presentan un pliego de reclamos exigiendo aumento salarial, reducción de la jornada laboral y mejoras en la comida.
  • Octubre de 1943: El Diario Popular visibiliza el conflicto bajo el titular "El Sindicato de Oficios Varios de Isla Mala reclama sueldo para los peones de tambo".
  • 1946 (La Gran Huelga): Tras el despido injusto de un peón en el tambo de Carmelo Martínez, la fonda se convierte en el cuartel general de los trabajadores. Los domingos se planifica la histórica Asamblea de más de 500 peones, contando con el respaldo del dirigente de la UGT, Pedro Aldrovandi, detonando una huelga hacia los patrones inflexibles.
  • 1964: La movilización social se expande. Una caravana de siete camiones repletos de peones parte desde Isla Mala con destino al Palacio Legislativo y al Palacio Peñarol en Montevideo, unificando las cuencas lecheras del país.

Este rescate de la memoria local, documentado también por el historiador Yamandú González Sierra en "Los olvidados de la tierra", devuelve el valor histórico y cultural a los cimientos de la región.

 

Lo queda de la Fonda

Vemos el lugar donde estuvo la "Fonda de Isolina Piedrabuena"

La fonda estuvo frente a la Estación Isla Mala representando de buena manera la cultura de la gente del lugar. Allí se concentró la gente antes de partir en cada viaje de tren, o cuando arribaba a la villa.

El comercio abarcó los siguientes rubros: bar, pensión y fonda.

Allí se compartió largas tertulias dialogando sobre los temas más candentes de la época.

Los clientes podían pernoctar en el lugar.

Un aspecto no menor es que empleaba el servicio de delibery llevando las "viandas" a los domicilios particulares, empleando pequeños recipientes que colocados uno sobre otro, tenían un sistema que los sujetaba por fuera y además, se le colocaba brasas para que el alimento se conservara caliente.

 

Grito en el Tambo (Isla Mala)

Décimas

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I
Con el lucero en la frente
se empieza el duro trajín,
un ordeñe que no tiene fin
bajo un galpón inclemente.
Se des loma nuestra gente
pa’ que otros midan la plata,
mientras la miseria mata
al peón que dobla el lomo,
nos pesan como de plomo
las marcas de la alpargata.

II
Pero en la fonda mentada
de la Isolina Piedrabuena,
se fue templando la pena
y se armó la clarinada.
La gurisada callada
se hizo fuerte en el rincón,
se unió el peón del patrón
con el que pica la piedra,
y como herida de hiedra
brotó el primer sindicato.

III
¡A estirar el espinazo!
dijo el tambero de pie,
con la fuerza de la fe
y el coraje en un abrazo.
No somos bicho de lazo
ni marca de otra estancia,
se acortó la distancia
entre el barro y el derecho,
el grito salió del pecho:
¡Justicia y no tolerancia!

IV
Isla Mala fue el testigo
de aquella unión verdadera,
la primera trinchera
del peón que pide abrigo.
Hoy canto y me hago testigo
de esa herencia con historia,
que guarde Dios en la gloria
a los que abrieron la huella,
dejando una santa estrella
en nuestra humilde memoria.

 

Reseña Histórica: La Forja de la Conciencia Tambera en Florida

Desde los fogones de Isla Mala (1943) hasta la histórica marcha a Montevideo (1953)

El cooperativismo y la opulencia de la cuenca lechera uruguaya escondieron, durante décadas, una de las realidades laborales más asfixiantes del medio rural. Hacia la década de 1940, el peón de tambo carecía de derechos básicos: jornadas interminables que iniciaban en la madrugada, salarios de miseria muchas veces pagados en especies, y la inexistencia de un marco legal que regulara su descanso. En ese escenario adverso, el departamento de Florida se convirtió en el epicentro de una de las mayores gestas del sindicalismo agrario en el Uruguay.

1. El Germen de Isla Mala: 13 de setiembre de 1943

El punto de inflexión fundacional ocurrió en la localidad de Isla Mala (hoy conocida como 25 de Mayo). El 13 de setiembre de 1943, desafiando las distancias y la estricta vigilancia patronal, un núcleo de peones rurales se dio cita en un espacio de profunda raigambre popular: la fonda administrada por Isolina Piedrabuena. Al abrigo de esos encuentros, que mezclaban la solidaridad vecinal con la discusión política, se sentaron las bases orgánicas del primer gremio de tamberos de la zona, articulándose estrechamente con el naciente Sindicato de Peones de Tambo de Mendoza. En esas asambleas se exigía lo elemental: la dignidad del salario, el fin del maltrato y el cumplimiento de las normativas de descanso que ya amparaban a los obreros de las ciudades.

2. La Masificación: La Asamblea en el Cine Italia (1953)

Lejos de apagarse, la chispa de Isla Mala y Mendoza se propagó a lo largo de una década de silenciosa y dura militancia por los caminos de balasto del departamento. La maduración de este proceso organizativo alcanzó su clímax diez años después. En 1953, la movilización ya no se ocultaba en los boliches rurales; se trasladó al corazón mismo de la capital departamental.

El emblemático Cine Italia de la ciudad de Florida (perteneciente a la Sociedad Italiana de Florida) fue el recinto elegido para albergar una masiva asamblea que unificó los distintos núcleos dispersos de trabajadores. Allí, cientos de peones rurales, con las manos curtidas por el frío y el ordeñe a mano, consolidaron formalmente el Sindicato Único de Peones de Tambo. Aquella demostración de unidad obrera en pleno centro urbano encendió las alarmas de las patronales lecheras y del poder político conservador.

3. Represión y Resistencia: La marcha a Montevideo

La respuesta del aparato estatal y patronal frente a la osadía de los trabajadores rurales no se hizo esperar. Las reuniones sindicales en los caminos de Florida comenzaron a ser sistemáticamente hostigadas por la policía local. Hubo persecuciones, detenciones arbitrarias a dirigentes y amenazas constantes de desalojo para las familias de los hurgadores y tamberos que se plegaban a las huelgas.

Ante el cierre de los canales de diálogo en el departamento, los peones de tambo tomaron una decisión histórica: marchar a pie y a caballo hacia Montevideo. Aquella heroica marcha hacia la capital del país buscaba visibilizar el conflicto ante la opinión pública nacional y exigir la intervención del gobierno central para la fijación de laudos mínimos y condiciones dignas de labor. La caminata, apoyada activamente en su trayecto por sindicatos industriales y ferroviarios de las localidades vecinas, dejó una huella imborrable en la historia social uruguaya, demostrando que el gauchaje humilde del interior también sabía organizarse bajo los principios de la solidaridad de clase.

 


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